lunes, 20 de febrero de 2017

El cuerpo e imagen de ser parte 5
por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

"Un guerrero debe amar este mundo, para que este mundo que parece tan corriente se abra y revele sus maravillas".  Así dijo don Juan Matus, el Yaqui indio chamán inmortalizado en los libros de Carlos Castaneda.

Una forma de Budismo fue llevado a China de la India por el monje budista Bodhidharma en el siglo 6 d.C.  Al llegar a China se reunió con el emperador, ya un budista, quien había construido muchos templos y monasterios en China.  El emperador le preguntó a Bodhidharma qué merito él había logrado por sus buenas obras.  Bodhidharma respondió, “Ningún”.  Perplejo por la respuesta, el emperador le preguntó cuál era la enseñanza fundamental del Budismo a lo que el monje respondió, “El vacío vasto”.  Ahora el emperador perdió su paciencia y dijo, “¿Y quién crees que eres tú?  A lo que respondió Bodhidharma, “No tengo idea”.
Corrieron a Bodhidharma de la corte del emperador y terminó en el Templo Shaolin donde enseñó los a monjes formas de meditación incluyendo la meditación en movimiento la cual después se incorporó a lo que ahora conocemos como Kung Fu.

Aunque parece que no estaban de acuerdo, el monje budista que renunció a la vida material y el chamán que nos aconsejó amar al mundo, en realidad estaban hablando y actuaban con concordancia, no sólo entre sí sino con toda la sabiduría perenne desde el principio de los tiempos.  Un maestro cabalista dijo que el mundo oculta y revela a Dios.  Los sufíes decimos que el mundo es una manifestación de Dios por un lado y por el otro que el amor de esta vida es la raíz de toda maldad. 
Para entender lo que parecen contradicciones en las palabras y acciones de esos grandes maestros tenemos que reconocer la distinción entre lo real y lo falso.  El mundo tiene esas dos caras, la cara divina con sus usos y la cara falsa con sus engaños.  Una nos lleva a la iluminación, el conocimiento del divino y la mera presencia de Dios y la otra oculta la naturaleza divina del mundo y nos lleva al dolor y la miseria. 
Dios dijo en Génesis que debemos amarlo a Él con todo el corazón y alma.  ¿Cómo podemos amar a Dios con todo y al mismo tiempo amar al mundo?  Parece imposible.  Sin embargo si lograras a ver la cara divina del mundo, entenderías cómo es posible y necesario.  Y es a través del cuerpo físico que eso se lograr. 
Podemos entender esto de una forma intelectual primero.  Por ejemplo: una tasa es una tasa, ¿verdad?  ¿Dónde está Dios en una tasa?  Todo lo que existe es energía y como hemos hablado cada cosa se reduce en partes cada vez más pequeñas hasta llega a la energía más fina que existe que es la voluntad de Dios en forma de información.  Los nombres de Dios, que se encuentran en todas las tradiciones, y son infinitos, representan aspectos de la energía divina.  En el Sufismo usamos 99 nombres como herramientas para ver y entender a Dios, así como en una forma de meditación para llevarnos a un entendimiento más profundo de la realidad del Supremo.  Según este método una tasa es Ar-Rahman (el Benéfico), Al-Khaliq (el Creador), Al-Bari (el que hace el orden), Al-Razzak (el que sostiene), Al-Muqit (el que nutre), As-Samad (el que satisface todas las necesidades) y otros.  En realidad nombres o palabras en general, limitan las realidades y las realidades de los nombres de Allah están más allá de conceptos intelectuales completos, pero podemos decir que todo que existe son combinaciones de fuerzas o energías, aspectos de la esencia del Creador y los nombres representan las variaciones de esas fuerzas o energías.  Los científicos pensaban que todo se constituye de compuestos, que eran combinaciones de moléculas y éstos de átomos pero ahora saben que los átomos contienen partículas cada vez más pequeñas y ya siguen teorizando elementos dentro de los elementos.  Es como la tabla de elementos que contiene otra tabla de elementos dentro y esa otra y así sucesivamente hasta llegar al mero mero, Allah, Dios.
Estoy tomando de mi tasa divina, café divino y estoy pensando en Él.  Tal vez puedas conceptualizar lo arriba explicado pero eso es sólo el comienzo.  Todo eso es algo tangible y visible al desarrollar los sentidos interiores. 
A diferencia de los monjes budistas o cualquier monje, te digo que la única manera de desarrollar la visión necesaria para ver la verdadera naturaleza divina del mundo es participar en ello.  Él que se esconde del mundo nunca va a desarrollar los músculos espirituales necesarios para resistir los engaños del nafs/ego.  Bueno, Bodhidharma sabía algo porque trabajaba y enseñaba ejercicios físicos como método de desarrollo espiritual.  Es movimiento y actividad física que pueden encajarnos con esa otra realidad que podemos llamar el mundo paralelo o aspecto divino de la vida. 
¿Qué es el mundo paralelo o aspecto divino de la vida?  Es el mundo y vida creado por Dios, parte de Su mera esencia.  El mundo en que vivimos y el mundo que vemos es una creación corporativa entre nuestra percepción influenciada por nuestro ego y los egos del resto de la humanidad.  Ese es el mundo que vemos con los ojos normales.  Es sólo una realidad relativa que nos afecta, podemos ver y tocar pero que no tiene una realidad independiente.  La verdadera medula del mundo y la existencia es una energía sacada de la esencia del Creador.  Uno nos seduce y nos engaña y no dirige a ningún lado y el otro nos abre a unas realidades cada vez más grandes y nos protege de todo daño.
Bodhidharma dijo que no tenía ninguna idea de quién era.  A lo mejor sabía pero quiso hacer un punto, que lo que el emperador vio no era él, Bodhidharma, porque él había renunciado a sí mismo, se vació, para hacer espacio para la entrada del “vacío vasto”
Don Juan aconsejó que borraras tu historia personal, eliminar la imagen de ser, tu idea de quién eres.  El sabía que la identificación con el cuerpo y nuestra materialidad nos encogen y hacen nuestro mundo pequeño.  Con la eliminación de esa identificación y el engaño de nuestra “identidad” material y nuestras fantasías de quiénes somos, Dios, la Energía Suprema, nos llena y nos guía.  De otra forma, no es posible.  Es como dice en el Corán que en el pecho del hombre no hay espacio por dos corazones, el mundo falso y el mundo real o el ego y Dios.  O como dijo Cristo que el hombre no puede amar al mismo tiempo a Dios y al mundo.
Sin embargo, Dios nos puso en este mundo por una razón.  Nuestra tarea es trabajar para distinguir y escoger entre lo falso y lo real.  El mundo tiene una fachada lo que oculta su realidad.  El mundo falso o superficial está hecho de los egos o el enfoque en uno mismo.  Cuanto más dejemos de enfocar en nosotros mismos y mantener en mente el deseo de conocer y acercamos a Dios, más frágil se hace la fachada que obscurece el mundo real y poco a poco vislumbres de la Verdad nos llega.


Yoga Sufí

miércoles, 4 de enero de 2017

El cuerpo e imagen de ser 4
por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

"Un guerrero debe amar este mundo, para que este mundo que parece tan corriente se abra y revele sus maravillas".  Así dijo don Juan Matus, el Yaqui indio chamán inmortalizado en los libros de Carlos Castaneda.

Una forma de Budismo fue llevado a China de la India por el monje budista Bodhidharma en el siglo 6 d.C.  Al llegar a China se reunió con el emperador, ya un budista, quien había construido muchos templos y monasterios en China.  El emperador le preguntó a Bodhidharma qué merito él había logrado por sus buenas obras.  Bodhidharma respondió, “Ningún”.  Perplejo por la respuesta, el emperador le preguntó cuál era la enseñanza fundamental del Budismo a lo que el monje respondió, “El vacío vasto”.  Ahora el emperador perdió su paciencia y dijo, “¿Y quién crees que eres tú?  A lo que respondió Bodhidharma, “No tengo idea”.
Corrieron a Bodhidharma de la corte del emperador y terminó en el Templo Shaolin donde enseñó los a monjes formas de meditación incluyendo la meditación en movimiento la cual después se incorporó a lo que ahora conocemos como Kung Fu.

Aunque parece que no estaban de acuerdo, el monje budista que renunció a la vida material y el chamán que nos aconsejó amar al mundo, en realidad estaban hablando y actuaban con concordancia, no sólo entre sí sino con toda la sabiduría perenne desde el principio de los tiempos.  Un maestro cabalista dijo que el mundo oculta y revela a Dios.  Los sufíes decimos que el mundo es una manifestación de Dios por un lado y por el otro que el amor de esta vida es la raíz de toda maldad. 
Para entender lo que parecen contradicciones en las palabras y acciones de esos grandes maestros tenemos que reconocer la distinción entre lo real y lo falso.  El mundo tiene esas dos caras, la cara divina con sus usos y la cara falsa con sus engaños.  Una nos lleva a la iluminación, el conocimiento del divino y la mera presencia de Dios y la otra oculta la naturaleza divina del mundo y nos lleva al dolor y la miseria. 
Dios dijo en Génesis que debemos amarlo a Él con todo el corazón y alma.  ¿Cómo podemos amar a Dios con todo y al mismo tiempo amar al mundo?  Parece imposible.  Sin embargo si lograras a ver la cara divina del mundo, entenderías como es posible y necesario.  Y es a través del cuerpo físico que eso se lograr. 
Podemos entender esto de una forma intelectual primero.  Por ejemplo: una tasa es una tasa, ¿verdad?  ¿Dónde está Dios en una tasa?  Todo lo que existe es energía y como hemos hablado cada cosa se reduce en partes cada vez más pequeñas hasta llega a la energía más fina que existe que es la voluntad de Dios en forma de información.  Los nombres de Dios, que se encuentran en todas las tradiciones, y son infinitos, representan aspectos de la energía divina.  En el Sufismo usamos 99 nombres como herramientas para ver y entender a Dios, así como en una forma de meditación para llevarnos a un entendimiento más profundo de la realidad del Supremo.  Según este método una tasa es Ar-Rahman (el Benéfico), Al-Khaliq (el Creador), Al-Bari (el que hace el orden), Al-Razzak (el que sostiene), Al-Muqit (el que nutre), As-Samad (el que satisface todas las necesidades) y otros.  En realidad nombres o palabras en general, limitan las realidades y las realidades de los nombres de Allah están más allá de conceptos intelectuales completos, pero podemos decir que todo que existe son combinaciones de fuerzas o energías, aspectos de la esencia del Creador y los nombres representan las variaciones de esas fuerzas o energías.  Los científicos pensaban que todo se constituye de compuestos, que eran combinaciones de moléculas y éstos de átomos pero ahora saben que los átomos contienen partículas cada vez más pequeñas y ya siguen teorizando elementos dentro de los elementos.  Es como la tabla de elementos que contiene otra tabla de elementos dentro y esa otra y así sucesivamente hasta llegar al mero mero, Allah, Dios.
Estoy tomando de mi tasa divina, café divino y estoy pensando en Él.  Tal vez puedas conceptualizar lo arriba explicado pero eso es sólo el comienzo.  Todo eso es algo tangible y visible al desarrollar los sentidos interiores. 
A diferencia de los monjes budistas o cualquier monje, te digo que la única manera de desarrollar la visión necesaria para ver la verdadera naturaleza divina del mundo es participar en ello.  Él que se esconde del mundo nunca va a desarrollar los músculos espirituales necesarios para resistir los engaños del nafs/ego.  Bueno, Bodhidharma sabía algo porque trabajaba y enseñaba ejercicios físicos como método de desarrollo espiritual.  Es movimiento y actividad física que pueden encajarnos con esa otra realidad que podemos llamar el mundo paralelo o aspecto divino de la vida. 
¿Qué es el mundo paralelo o aspecto divino de la vida?  Es el mundo y vida creado por Dios, parte de Su mera esencia.  El mundo en que vivimos y el mundo que vemos es una creación corporativa entre nuestra percepción influenciada por nuestro ego y los egos del resto de la humanidad.  Ese es el mundo que vemos con los ojos normales.  Es sólo una realidad relativa que nos afecta, podemos ver y tocar pero que no tiene una realidad independiente.  La verdadera medula del mundo y la existencia es una energía sacada de la esencia del Creador.  Uno nos seduce y nos engaña y no dirige a ningún lado y el otro nos abre a unas realidades cada vez más grandes y nos protege de todo daño.
Bodhidharma dijo que no tenía ninguna idea de quién era.  A lo mejor sabía pero quiso hacer un punto, que lo que el emperador vio no era él, Bodhidharma, porque él había renunciado a sí mismo, se vació, para hacer espacio para la entrada del “vacío vasto”
Don Juan aconsejó que borraras tu historia personal, eliminar la imagen de ser, tu idea de quién eres.  El sabía que la identificación con el cuerpo y nuestra materialidad nos encogen y hacen nuestro mundo pequeño.  Con la eliminación de esa identificación y el engaño de nuestra “identidad” material y nuestras fantasías de quiénes somos, Dios, la Energía Suprema, nos llena y nos guía.  De otra forma, no es posible.  Es como dice en el Corán que en el pecho del hombre no hay espacio por dos corazones, el mundo falso y el mundo real o el ego y Dios.  O como dijo Cristo que el hombre no puede amar al mismo tiempo a Dios y al mundo.
Sin embargo, Dios nos puso en este mundo por una razón.  Nuestra tarea es trabajar para distinguir y escoger entre lo falso y lo real.  El mundo tiene una fachada lo que oculta su realidad.  El mundo falso o superficial está hecho de los egos o el enfoque en uno mismo.  Cuanto más dejemos de enfocar en nosotros mismos y mantener en mente el deseo de conocer y acercamos a Dios, más frágil se hace la fachada que obscurece el mundo real y poco a poco vislumbres de la Verdad nos llega.


Yoga Bioenergético Sufí
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martes, 15 de noviembre de 2016

Intención #9
por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

Cualquier persona que ha pensado en temas espirituales, siente compasión por los demás o simplemente se pregunta acerca de la vida y la existencia seguramente se ha preguntado alguna vez si alguien es culpable por los errores que ha cometido si no sabe que sus acciones son incorrectas y que sus intensiones son honradas.  Según ambos el Corán del Islam y las enseñanzas de Jesús (la paz sea con él), conocer lo que haces es de importancia primordial y por eso tu intensión es la medida que determina los efectos que tienen tus acciones.  El Corán avisa a la gente que al escuchar la verdad de lo correcto e incorrecto va a ser en este momento responsable de sus acciones, que implica que anteriormente no fue.  Y Jesús aclaró lo mismo con su petición a Dios de que perdonar a sus agresores porque “no saben lo que hacen”. 
Si piensas bien las ramificaciones de este hecho o realidad, verás que encaja con otro principio importante de nuestra existencia en la tierra, que es que todo lo que pasa en la vida empieza con un pensamiento, que la realidad material o “sustancial” es producto de factores “insustanciales”.  Con eso debes preguntarte ¿qué es más real, lo sustancial o lo insustancial?  Bueno, esa es una cuestión para reflexiones, aquí vamos a tratar con las implicaciones prácticas.
¿De qué se trata?  Se trata de la intensión y conceptos y/o pensamientos.  Una intención es en realidad un enfoque o concentración consciente o inconsciente de la mente – puede decirse, un apego.  La intención está basada en conocimiento y/o creencias.  Es decir que los deseos de una persona se derivan de su concepto de lo que debe desear, que le conviene o al menos que cree que le conviene.  Estas ideas se pueden originar de fuentes internas como la programación del ADN, de influencias externas o de investigación consciente de la persona.  La persona normal no está consciente del hecho de que hay más de la vida de lo que es visible.  La vida es trabajar, divertirse, comer, dormir, algún tipo de amor y casarse, la familia, los hijos y morir (bueno, no quiere pensar en morir, así que borramos esa parte de su concepto de la vida por ahora).  La mayoría de lo que hace este individuo, incluyendo su creencia y participación en la religión, le hace automáticamente.  Dentro de este grupo, o sea, casi toda la humanidad, hay grandes variedades de enfoque, apego y agresividad.  Lo que los unen es su concepto pequeño del mundo y la vida.
En el Sufismo usamos el término enfocar a menudo.  Uno debe enfocarse en Allah, Dios, en todo momento.  Enfocar en la meta.  La meta de la vida es estar con, conocer y entender a Dios.  Pero, ¿si no sabemos, en esta etapa de nuestra vida o trama de nuestro viaje por la senda espiritual, que es Dios, cómo vamos a enfocarnos en Él?  También, vivimos en este mundo, ¿si ignoramos todo lo “material” para “enfocarnos en Dios”, cómo vamos a funcionar?
El mundo es una manifestación de la Realidad que llamamos Dios, Allah, Yahvé, el Cosmos, el Universo y otros mil nombres.  Enfocarnos en Dios, no es ignorar este mundo sino verlo de una forma totalmente diferente.  La realidad física de lo material es una realidad dependiente, cambiable, moldeable, perecedera, temporal.  Es una realidad relativa, no real.  Como hemos hablado en muchas ocasiones, el mundo es el producto de la mente del ser humano.  Depende de los pensamientos y deseos de la gente.  Pero al fondo de todo está la “mente de Dios” para usar una expresión acuñada por el físico más destacado del momento.  El hecho de que el mundo parece un gran lío no es culpa de Dios, es que la voluntad del Ser Supremo pasa a través del nafs/ego del hombre antes de que se haga realidad física.  El universo está basado en información, bytes de energía informática, patrones y reglas que todo tiene que seguir.  El mundo creado del ego humano no coincide bien con la infraestructura divina, los patrones de energía informática y eso produce ajustes naturales que aumentan el ambiente conflictivo producido por el hombre.
Nos podemos deprimirnos por lo anteriormente mencionado, especialmente cuando calculamos el resultado inevitable de tal escenario, o sea, el fin del mundo.  Pero no caigas en esa trampa.  La verdadera realidad del mundo nos favorece a cada vuelta.  Todo está construido para dirigirnos a la realidad verdadera, independiente y eterna – la Energía Consciente que es la materia prima de toda la existencia, siempre y cuando hagamos de ésta el enfoque de nuestra vida.  Podemos decir que el método para lograr ese conocimiento es espiritualizar todo lo que hacemos.  El método de los místicos, de todas las religiones, siempre ha sido mantener a Dios en mente en todo momento – llamado zikr (remembranza) en el Sufismo.
¿Cómo amar a Dios?  Eso es lo que Él quiere.  Así lo dicen todos los escritos sagrados.  Ama a Dios a través de su creación.  Ama a Dios amando tu prójimo.  “Ama a tu enemigo”, ¿puedes?  Nadie va a llegar a conocer a Dios, es decir, entender la realidad de este mundo y existencia hasta que aprenda a amar a su enemigo.  Eso no significa hacerlo tu amigo ni asociarte con él.  Significa entenderlo, tener compasión y no ser afectado emocionalmente por sus actos. 
¿Qué es el amor?  Amor es la ausencia de egoísmo.  La ausencia del gran Yo.  En este estado, vacío, una energía te llena, la verdadera sustancia divina te llena.  Eso es el amor.  Es algo tangible y real, no un concepto o sueño.  Sólo en un estado totalmente limpio de egoísmo se puede experimentar esa onda plenamente.  La frecuencia del amor es la frecuencia a través de la que viaja la guía divina.  La consciencia de esta onda, reconocerla, sentirla, escogerla es el principio de un desarrollo interior, el desarrollo de sentidos interiores.  Con ojos interiores vemos a través de la superficie de la cosas para ver su realidad, eso es lo quiere decir, ver a Dios.  Tú puedes llegar a ver a Dios.  También vemos como todo lo que nos pasa sigue patrones divinos y todo, ya sea lo bueno o lo malo, es una bendición dirigida a nuestra evolución como seres humanos completos.  La vida viene repleta con señales, un mapa que, si aprendemos a leerlo, nos conduce a la felicidad en esta vida material y el desarrollo necesario para seguir evolucionando en la siguiente etapa de nuestra existencia.
Sentir la realidad tangible y sustancial de las fuerzas que son la base del mundo, la vida y nosotros mismos es el trabajo primordial para escapar de la esclavitud a la ilusión de un mundo creado por el ego del hombre.  Mientras la persona normal vive en una montaña rusa emocional, la persona despierta anda por la vida con una cáscara de teflón, todo se rebota de él o ella. 
Todo eso pasa dentro el cuerpo físico.  ¿Quién eres?  Si mires tu imagen en el espejo, no ves realmente quién eres.  Tú eres otro.  Sin embargo este cuerpo y el mundo que hemos llamado una ilusión, tienen una importancia trascendental y sin saber esa realidad, no hay futuro que cuenta.  Continuaremos.


La Tariqa Sufí Ansariyya

lunes, 26 de septiembre de 2016

Intención #8
por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

Hay dos maneras de vivir, conscientemente e inconscientemente.  Vivir inconscientemente significa vivir automáticamente, por hábito, sujeto a los caprichos de la vida, las influencias de un patrón de conducta aprendida de afuera por la mente reaccionaria bajo la guía del ser bajo o nafs/ego.  Vivir conscientemente se hace cuando uno empieza a reconocer, sentir y ser guiado por el corazón o ser real y la mente real – guía interna.  Es un fenómeno raro, puesto que el ego ha logrado convencer a la gente que por seguir sus impulsos, los del ego, uno preserva su individualidad, es independiente, libre y en control cuando en realidad es lo opuesto, el ego crea una personalidad falsa que es un clone de conducta aprendida externamente, que encaja en patrones y categorías lejos de la realidad e individualidad verdadera de la persona.  Esa persona refleja su alrededor y es todo menos libre e independiente.  Pero hemos hablado de eso, ahora hablemos de ser consciente y la habilidad de hacer, algo que la persona inconsciente no es capaz de lograr.
Tradicionalmente se habla de desapego en sendas espirituales.  Estar libre de las influencias de las cosas materiales y libre de deseo.  Algunos se deshacen de sus pertenencias y se alejan de la sociedad con la idea de que alejados de la tentación podrán hacer contacto con su ser interior y la realidad divina.  Aunque esa práctica tiene beneficios como una práctica de periodos temporales, así como parte de un programa de entrenamiento, los que esperan encontrar la iluminación de esta forma sólo encuentran la paz cuando no hay problemas para enfrentar y sólo logran la mitad de la ecuación.  Sólo en la lucha se desarrollan los músculos necesarios para mantenerse en ese lugar de paz que está dentro de todos.  Sólo en la lucha se desarrollan los músculos necesarios para resistir las tentaciones de la vida.  Esconderse de la lucha deja la persona débil y vulnerable a ataques.
Este mundo fue creado específicamente para nosotros.  No como un parque de diversión sino como una escuela para nuestra evolución como seres humanos.  Desafortunadamente (para ellos) la mayoría de la gente está de pinta.  Más bien, no están prestando atención a los maestros.  Los maestros son todas las cosas y situaciones en el mundo y el cuerpo mismo del ser humano.
En lugar de alejarse de la sociedad y la participación en ella, los que tienen la posibilidad de desarrollarse como verdaderos seres humanos, el insan-i-kamil o ser perfeccionado, enfrentan la vida y participan activamente en ella pero de una forma diferente.  Reconociendo la vida por lo que es, una escuela y una gran oportunidad, ellos tratan de mantenerse despiertos.  El método es auto-observación y la remembranza de Dios en todo momento.  Cuando estamos observándonos a nosotros mismos, mirando como si fuéramos otra persona, de una forma, si somos.  En este estado, que se desarrolla con la práctica y en combinación con la segunda parte, la remembranza, nos colocamos en el corazón, el ser real, quienes somos en realidad.  Allí somos el vigilante, observando la actividad del nafs/ego y sus maniobras y con eso empezamos también a ver y a entender como funciona toda la demás gente y el mundo en general.  La remembranza de Dios, aparte de su método, el uso de palabras sagradas y vibraciones (de lo que hablaré después), significa viendo el mundo como una creación amorfa, maleable, temporal, perecible y no realmente real.  El mundo y nuestra presencia en él tienen propósitos relacionados con una meta más allá de la vida material, de lo que podemos ver con los ojos ordinarios.  Logramos vernos a nosotros mismos y el mundo desde el corazón, además de librarnos de dolor emocional causado por vivir en el nafs/ego, afectados por todo lo que pasa alrededor y los ataques personales, nos damos cuenta de la dualidad de la existencia terrenal – el mundo y el cuerpo, uno relativamente irreal como un sueño y el otro temporal, destinado a morir, son al mismo tiempo las claves del desarrollo del alma del individuo y de su estado de ser en la próxima etapa de la vida posiblemente eterna de la persona después de su muerte física.
Otro nivel de vivir conscientemente es el uso de músculos espirituales para abrir paso a una consciencia elevada y como efecto secundario, una condición material, emocional y físicamente mejor.
Con el trabajo, es decir, la meditación y otras prácticas, la presencia de fuerzas y realidades no conocidas anteriormente se hacen conocidas.  Poco a poco una distinción entre el nafs y el corazón aparece o más bien, vemos y sentimos a las dos como entidades reales y tangibles.  A través del corazón vemos gradualmente la presencia de otros mundos y recibimos guía hacia decisiones y acciones que nos convienen.  Y vemos al nafs y su ego por lo que son, semi-realidades que nos engañan y nos conducen a decisiones y acciones que nos perjudican a largo plazo.  Ahora no es una cuestión de sólo seguir reglas de lo correcto y lo incorrecto o morales religiosos, vemos y sentimos la realidad de ellos y las seguimos, igual como es que no metemos el dedo en una flama o cruzamos con carros acercándose a alta velocidad. 
También, con el darse cuenta de lo anteriormente mencionado, los impulsos que se originan del nafs/ego, como las emociones negativas, toman una forma tangible y visible o sensible por los sentidos interiores que están ahora desarrollándose.  Visible, esas fuerzas, también sólo semi-reales, son cada vez más fáciles de controlar.  Ya no nos devorará el enojo nos devora, ni la depresión, tristeza, preocupación o el miedo, su control y su realidad empiezan a perder fuerza, las vemos como invasores o como moscas que alejamos con un manazo.
Entonces hay otras fuerzas, fuerzas positivas, como las emociones, anteriormente vistas como conceptos borrosos, que ahora toman forma y los vemos y sentimos como vemos y sentimos una silla o como parte del cuerpo.  Son aspectos del amor.  El amor no es una emoción.  Es una fuerza o energía.  Tiene una frecuencia vibratoria con que podemos sintonizar.  Sintonizarnos con el amor que es una decisión que tomamos conscientemente.  Los inconscientes viven por azar y sólo de vez en cuando sienten el amor real.
Confrontado con problemas, una situación difícil o alguien patentemente ofendiéndose o de otra forma atacándose, la persona inconsciente reacciona emocionalmente y es como echar más leña a la fogata.  La persona consciente ve lo que está pasando, las fuerzas vigente en el momento y como la persona está controlado por su ego.  Todavía puede reaccionar con enojo o miedo o puede escoger comprensión, compasión y el amor.  Si fueran no más que conceptos o buenas ideas, no tendrían los efectos que pueden tener cuando una persona despierta las blande.  Siendo en realidad frecuencias de ondas divinas, pueden cambiar por completo no sólo la situación inmediata sino hacer cambios positivos e increíbles a la persona – a las dos personas.
El cuerpo humano es donde todo eso puede pasar.  Nuestra salud física es de suma importancia.  Allí en el cuerpo es el taller donde podemos descubrir cosas maravillosas, hasta todo el universo.  El amor, la comprensión, la compasión, la generosidad y el agradecimiento son realidades tangibles a las que podemos tener acceso y usar.  Abren grandes vistas de conocimiento, bienestar y hasta atraen buena suerte.  Pero para encontrarlas, es decir, realmente localizar, sujetar y activarlas, uno tiene que desarrollar los músculos espirituales.  El amor, la comprensión, la compasión, la generosidad y el agradecimiento todos tienen imitadores, emociones enmascaradas fingiendo ser ellos.  Saber la diferencia requiere trabajo y dedicación y no es nada que se puede lograr con sólo el cerebro.  Experimentar el amor real es una decisión consciente.  
                                  
La Tariqa Sufí Ansariyya

domingo, 21 de agosto de 2016

La intensión #7
por Maestro Mohammad Abdullah Ansari
El desequilibrio es una palabra que escuchamos mucho en los campos de la medicina, la psiquiatría y el esoterismo o sendas espirituales.  En la medicina hablan de desequilibrios químicos u hormonales lo que quiere decir que hay un exceso o una falta de una sustancia en el cuerpo o cerebro que causa afectos no deseables.  En la medicina alternativa se usa ese término mucho pero de una forma vaga igual como los “guías espirituales” que hablan del balance de la mente, cuerpo y espíritu.  No es claro lo que quieren decir pero suena bien.  Muchas veces enfrentada por una “autoridad”, “experta” o “líder espiritual” la gente acepta declaraciones sin pensar y mucho menos preguntar o exigir definiciones claras.  Así que vemos muchas expresiones que agarran la atención, que suenan deseables y hasta fantásticas pero en el fundo no tienen una realidad.  Es como un comercial de la televisión de parches que comen grasa.  Todo mundo quiere una panacea, una pastilla que cure todo rapidísimo sin trabajo.  Así que mejor no hagas preguntas que pueden explotar la burbuja.  Bueno, si te pones una bata blanca o traes un turbante y una barba larga nadie va a cuestionarte por miedo de parecer estúpido.  El hecho es que no hay preguntas estúpidas.  Y me hace preguntar los que no quieren responder a preguntas o responden con expresiones como, “es una cuestión de fe”, no, no, no; la fe es una cuestión de conocimiento.  Yo sólo tengo fe en lo que conozco.  Pero, puesto que he usado los términos desequilibrio y balance en ocasiones, voy a explicar lo que quiero decir.
En realidad di unas pistas para la respuesta de esto en la parte anterior de esta serie de escritos.  El universo está perfectamente ordenado, es decir, balanceado.  El desequilibrio ocurre cuando algo está fuera de lugar.  Cuando pasa eso, el desorden, el universo pone en marcha medidas para rectificar la situación y regresa las cosas a su lugar o proporciones correctas.  En el cuerpo humano cuando las proporciones de químicos no están correctamente balanceados según las especificaciones del fabricante, se refleja en la salud de la persona y se deben tomar medidas para poner todo en orden – ya sea el que el cuerpo mismo mando hacer cambios como glóbulos blancos para matar intrusos, virus o bacterias, o el doctor o curandero receta medicina para hacer lo mismo, para aumentar lo que le falta al cuerpo o desminuir lo que hay en exceso.
Cualquier problema que sea físico o emocional, se debe a algún tipo de desequilibrio.  Muy popular hoy en día es el estrés.  El estrés (un término elegante para tensión o nerviosismo debido al miedo) aumenta la producción de algunas hormonas en el cerebro que a su vez manda instrucciones erróneas al cuerpo que provocan reacciones para corregir condiciones que no existen las cuales perturban el balance de sustancias en el cuerpo y/o los procesos de los órganos.  El resultado por supuesto es perjudicial a la salud de la persona, no sólo física sino también emocional.
Así que el desequilibrio es cuando las cosas no están en sus lugares apropiados.  Entonces tiene razón los sistemas de meditación, ejercicio o masaje como remedio al estrés y para muchos problemas físicos y emocionales; el grado de efectividad depende del método y la dedicación del estudiante. Bueno, también ese “depende de” es la razón por la que muchas veces no dan resultados.  El remedio no es más que superficial si no se ataca la raíz del problema y/o porque la persona no persiste en el plan.
A final de cuentas todo estriba en lo espiritual ya sea si lo expresas en términos religiosos o de otra forma.  No hay ninguna cosa que no tiene razón, todo sucede por algún motivo.  Todo encaja en un todo, todo está conectado y todo afecta a todo lo demás de una manera fuerte o leve.  En la ciencia eso se reconoce y hasta tiene un nombre; se llama el efecto mariposa.  Es parte de la teoría de caos que se origina de la meteorología; dice que si una mariposa en Borneo aletea sus alas, eso afecta el clima en Inglaterra.  Nuestras vidas está afectados por miles de factores fuera de nuestro control, no sólo aquí en la tierra sino en todo el universo y aún más, en otras dimensiones no visibles para los ojos normales.
En tu cuerpo si todo está en su lugar, está funcionando según su propósito, vas a estar bien de salud.  No hay desequilibrios y así todo anda bien.  Hasta emocionalmente vas a sentirte mejor.  Si eso es permanente o temporal depende de que si estás equilibrado con el Cosmos y las leyes divinas. 
Si meditas con la intensión de calmar el estrés, lo lograrás durante el tiempo en que estás meditando o haciendo ejercicios y por un rato después pero no permanentemente a menos que puedas mantener la actitud durante todo el día.  Si meditas y haces ejercicios especiales con la intención de ponerte en armonía con el universo, desarrollar sentidos internos y afinar las frecuencias vibratorias las cuales componen el cuerpo humano, vas a tener un chance de sobrevivir en el mundo real, el mundo multidimencional, lo visible y lo invisible.  Te convertirás en un guerrero espiritual.
“El Absoluto trabaja con nada.  El taller y las materiales son los que no existen.  Trata de ser una hoja de papel en blanco.  Sé un lugarcito en el suelo donde nada estén creciendo, donde algo se puede plantar, posiblemente una semilla del Absoluto.” (Rumi)
¿Recuerda que hablamos de wu wei, el no-hacer o no-acción?  Eso significa estar abierto, en un estado de aceptación a la orden universal, bueno, Dios.  Eso significa hacer trabajo para estar abierto a las fuerzas o vibraciones positivas y protegido de las fuerzas vibratorias negativas. 
El cuerpo es como un instrumento musical que tiene una multitud de cuerdas.  Cada cuerda tiene su frecuencia y resuena con frecuencias fuera, en el mundo y el universo, en el mundo visible y en los mundos invisibles.  Tenemos dentro de nosotros todo el universo, lo bueno y lo malo.  Para equilibrarnos con lo bueno tenemos que activar las cuerdas o frecuencias positivas y desactivar las negativas.  Se hace a través de diferentes formas de meditación, ejercicios físicos específicos y la intensión.  La intensión es una combinación de deseo y fuerza de voluntad.  Necesitamos aprender a usar la intensión y desarrollar la fuerza de voluntad.
Una vez que logramos afinarnos y ser hojas en blanco, sólo tenemos que mantener este estado.  El resto no es asunto nuestro, llega el momento de no-hacer y Dios se apodera e nosotros y: El hombre es como un arco en la mano del poder divino; el Altísimo lo emplea para unas acciones; estas acciones, en realidad, son obra de Dios, no del arco. El arco es un instrumento y un medio, pero inconsciente de Dios, para que se mantenga el orden del mundo. ¡Qué feliz y excelente es el arco que sabe en manos de quién está! (Rumi)
El guerrero espiritual sale de la sala de meditación y ejercicios a la calle y ve y siente las fuerzas peligrosas que nos rodean pero no tiene miedo y puede con ellas.  Sabe esquivar, bloquear y hasta controlar al enemigo.  Su cuerpo está entrenado y tiene un escudo que lo proteja.  El mundo así se transforma en un instrumente para su desarrollo espiritual y no un obstáculo.
El cuerpo también, tan despreciado por los religiosos fanáticos y puritanos, contiene la llave al conocimiento profundo y al universo.  Para abrir el cuerpo y hacerlo un receptor como un radio sintonizado al Universo es el trabajo de los que tienen la intensión bien dirigida.   Continuaremos inshallah.

                                    Yoga Sufí

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domingo, 31 de julio de 2016

Intención #6
por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

La naturaleza, o sea, el universo, siempre mantiene un estado de balance, de equilibrio.  La ciencia lo llama simetría dinámica.  Siempre cuando algo se encuentra fuera de equilibrio, una serie de acciones se provocan para equilibrar las cosas.  Hay cambios pero el desorden siempre regresa a un estado de orden.  En la jerga popular se dice que el agua siempre encuentra su nivel.  Siempre existe también el caos o así se refiere la ciencia a un estado aleatorio en que no se puede predecir el curso de eventos con precisión.  Dentro del esquema de la simetría dinámica encontramos paquetes de desorden o caos.  Los paquetes de caos se mueven dentro del sistema ordenado.  Es más o menos como en la matemática, la teoría de conjuntos – dentro de un conjunto universal puede haber conjuntos que encajan perfectamente en el sistema universal mientras que dentro de ellos hay caos.  Aún así, con el tiempo, los paquetes de desorden van a experimentar ajustes, sus días están contados, cambian o se destruyen.
En el universo todo sigue las reglas.  Las leyes de la física son nada más parte de un sistema más extensivo de leyes universales.  El Corán dice que todo en el universo hace culto a Allah (Dios).  Eso significa que todo sigue las leyes del Cosmos.  Lo única excepción es el ser humano que tiene la opción de desobedecer (libre albedrío).  Pero al fin y al cabo, él también cae – o cambia o se destruye.  Los escritos sagrados hablan en demasía y gráficamente del Infierno que espera a los “pecadores”.  El hombre de hoy en día no quiere pensar en la muerte y mucho menos en Infierno.  Escogemos pensar que son descripciones puramente metafóricas.  Pero después de la muerte de este cuerpo físico la vida sigue y también las leyes universales. 
Somos paquetes de desorden en un universo ordenado.  A final de cuentas todo se ajusta y se pone en armonía – tarde o temprano.  No hay escapatoria en este sistema.  Lo que no está dicho directamente arriba es que es el desorden o desequilibrio mismo que provoca el proceso de alineación.  El universo es el resultado de la existencia de dos fuerzas opuestas interactuando para crear energía y movimiento.  Ni una ni otra pueden existir sin la otra.  Estás fuerzas, aunque opuestas, pueden producir en sí, armonía.  Su creación original produjo la vibración creadora, el sonido (el Verbo) y la Luz de que todo lo demás brotó.  Cuando estas fuerzas están en armonía se producen la paz y la evolución espiritual.  Cuando no están en armonía resulta el caos.
La evolución es un elemento primordial en este universo – todo nace y empieza a evolucionar.  Nuestra alma es parte de este proceso y sigue el patrón de todo lo demás.  Después de un viaje a través de otros estados y mundos llegamos aquí a este mundo de materia densa con una cobertura densa, el cuerpo físico.  Es el mundo de movimiento y acción.  También es el mundo de desorden y pruebas.  Aquí es donde el ser humano puede dar grandes pasos en su evolución.  Una cosa que pocos van a hacer.  A diferencia de todos los otros mundos en que estábamos y donde vamos a estar, aquí escogemos nuestro destino, también es el mundo del libre albedrío.  El llamado Infierno son nada más las leyes del universo haciendo su trabajo de purificación y procedimientos a los que no hacen el trabajo por sí mismo en este mundo material.  Si no logramos armonizarnos con la Realidad, el Universo o Cosmos, o sea, la unificación con Dios, en esta vida, no encajaremos allá en la siguiente etapa de nuestra vida y algo tiene que pasar.
Este es un mundo de desorden y caos, un mundo en que el lado negativo domina.  Esta agitación y fricción provoca inestabilidad y cambios continuos mientras las fuerzas de la naturaleza y las leyes universales hacen ajustes para corregir los errores del hombre y de igual manera, los deseos y acciones del hombre siempre están trabajando una contra la otra provocando un estado volátil.  En este ambiente la mayoría de la gente está perdida, atraída y devorada por los encantos ilusorios del mundo material.  Unos pocos son llamados.  Por una variedad de razones algunos no están satisfechos con esta situación, el mundo los confunde y quieren respuestas.  Algunos de ellos o tal vez la mayoría, han experimentado una tragedia o grandes dificultades en su vida las cuales, como es mencionado arriba, provocan cambios para rectificar las cosas.  Por eso decimos, alhamdulillah, alabado sea Dios, las dificultades son bendiciones de Dios.  De todos modos, para los insatisfechos de este mundo como la meta, es un camino duro.  Este mundo es como un molino donde se separa la cáscara de la semilla.  Los que aguantan a pesar la severidad del proceso, pueden esperar alivio y una recompensa inestimable.
Para el resto de la gente, las fuerzas caóticas los controlan, están atrapados en un remolino violento y son jalados acá y allá.  Los que están en proceso de despertar buscan la paz y la armonía y esa es nuestra misión o propósito en la vida – alinearnos con las leyes del cosmos, con Dios.
Este mundo material es el campo de entrenamiento preparándonos para las tareas de la siguiente etapa de nuestra existencia.  El alma llega aquí incompleta y está equipada con un cuerpo especialmente diseñado para el trabajo de crecimiento.  Tenemos la posibilidad de llegar a ser el insan-al-kamil, el ser perfeccionado.  Como todo aquí, es una elección que podemos tomar o rechazar.  Aquí también el cuerpo energético desarrolla para ser nuestra morada después de que el cuerpo físico muere.  El crecimiento del cuerpo energético es obstaculizado por la presencia del ego y su personalidad falsa que, no obstante su naturaleza irreal, ocupa espacio en esta dimensión.  El desarrollo del cuerpo energético es imprescindible para nuestro progreso espiritual y avanza en la  vida eterna.
El nafs es el ser bajo, una herramienta necesaria para maniobrar en este mundo.  Como hemos hablado mucho, el nafs produjo un ego que definimos como una personalidad falsa, un ser o entidad imaginaria basada en los miedos y fantasías de la persona.  El nafs o su ego, domina a la persona normal y el mundo en general.  La única manera de liberarse de él es primero, cobrar consciencia de su presencia.  Eso se hace con la ayuda de un maestro, la auto-observación y prácticas como la meditación.  De igual manera, uno puede cobrar consciencia del corazón, la mente real y el cuerpo energético.  La presencia del corazón (el corazón espiritual no el órgano) y la mente real, se logra, sentir y experimentar con el desempeño de la observación del nafs y a uno mismo en general, la dominación del ego y una decisión consciente, o sea, la intensión – una combinación de deseo y fuerza de voluntad.  La presencia del cuerpo energético es experimentada igualmente por decisión y a través de ejercicios como movimiento sagrado o meditación en movimiento.
Todo esto y más está pasando en cada momento de nuestra vida.  Los científicos dicen que el 95% del universo es invisible.  Ellos están hablando de lo que ellos llaman materia oscura que es, como suena, materia que no podemos ver.  Eso no es nada, hay aún más que no vemos con los ojos normales, una realidad no material, o más bien, una sustancia cada vez más fina que subyace todo lo que vemos y vivimos.  Consciencia de lo no visible y armonía entre eso y lo visible es lo que necesitamos para desarrollarnos espiritualmente.  

La Tariqa Sufí Ansariyya
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lunes, 11 de julio de 2016

Intención #5
por Sheij Mohammad Abdullah Ansai
Wu wei – el No hacer
Si un hombre quiere darle forma al mundo, modelarlo a capricho, difícilmente lo conseguirá.  El mundo es un jarro sagrado que no se puede manipular ni retocar.  Quien trata de hacerlo, lo deforma.  Quien lo aferra, lo pierde.  Por eso el sabio no intenta modelarlo, luego no lo deforma….  El Tao Te Ching/Lao Tze.

El no-hacer o no-acción es un principio clave en la filosofía taoísta.  Aunque se parece por lo arriba citado que están recomendando una actitud pasiva a la extrema, ese no es su significado.  El hombre que “quiere formar al mundo, modelarlo a capricho,” es el hombre actuando por su personalidad adquirida por el mundo, acondicionamiento social, cultural, familiar y hasta la influencia de sus ancestros a través de su ADN.  El hombre normal está programado para actuar de una forma casi automática.  Ha desarrollado una imagen de ser, una idea inventada de quien es, basada en mecanismos de defensa y las anti-virtudes provocadas por el miedo innato, o sea, la arrogancia y la avaricia.  La condición más “normal” del hombre está muy lejos de la “imagen de Dios” que es su destino posible y la intención del Creador.  Ahora, esta personalidad creada por el hombre (o mujer), con toda la arrogancia estereotipada del ser humano, quiere hacer que el mundo se conforme o se ajuste al criterio de él (o ella).  El resultado es un choque y una vida incómoda, estresante y conflictiva.  La meta de las personas que trabajan en sí mismas para encontrar la Verdad no es adquirir sino quitar – quitar la programación adquirida de afuera, todo lo aprendido, para descubrir su naturaleza original y abrir el canal de aprendizaje divino y con eso, lograr ver la belleza del mundo bajo la superficie fea creado por los seres humanos.  En la jerga popular podemos decir que el no-hacer de los taoístas significa ir con la corriente, armonizar con el Cosmos (el Tao) o, como vamos a hablar, someterte con la realidad.
A primera vista la versión de no-hacer del Yaqui indio chamán don Juan Matus parece algo distinto, a ver, dijo que el no-hacer es "conscientemente" no actuar de la manera que se conforma con la imagen de ser que tenemos de nosotros mismos; dejar de pensar, sentir y actuar como siempre lo hacemos; dejar de hacer el hacer que hace al mundo como es.  Es un no-hacer más agresivo.  Es un no-hacer que exige hacer algo.  Es un método de combatir la programación que nos ha hecho autómatas, robots esclavos a una vida reaccionaria.  No es realmente diferente que el no-hacer de los taoístas.  Lo principal es dejar de aceptar nuestra fantasía de quienes somos, lo que requiere que nos despertemos, estar en un estado de vigilancia observando a nosotros mismos honestamente y negándonos a obedecer al ego.  El ego según su concepto, igual como el de nosotros sufíes, es el gran Yo creado por las influencias mundanas y el miedo, o sea, una personalidad falsa, un Yo creado como una reacción contra amenazas imaginarias del ser bajo (el nafs).  Don Juan dijo que tenemos que borrar nuestra historia personal.  Eso no significa olvidar nuestro pasado sino dejar de sentirle tan importante, dijo que nuestro gran enemigo es nuestro sentido de importancia personal.  El no-hacer es dejar de continuar viviendo una fantasía tomando acciones que refuerzan nuestro ego y sentido de auto-importancia. 
El Islam: la palabra ‘islam’ significa sumisión (a Dios).  Un musulmán es alguien que se somete a Dios (Allah).  El pecado número uno en el Islam es asociarse a alguien más que Dios, es decir, creer que hay más de un Dios y que algo puede pasar sin Él.  En los tiempos antiguos eso se refiere a la adoración de ídolos.  Recuerda a Moisés y el buey de oro construido por su gente cuando él subió al Monte Sinaí y que el profeta Muhammad destruyó las estatuas de ‘dioses’ de la Kaba, la mezquita en la Meca construida por Abraham e Ismael.  Hoy en día la gente hace culto a estrellas de cine y cantantes.  Pero lo peor de hoy en día es que el hombre cree que el mismo es Dios – indestructible, maestro de su vida y el ambiente.  Por lo menos la gente antigua, los paganos y adoradores de ídolos entendían instintivamente su propia dependencia – pidieron ayuda del sol, de la luna, del río o de la madre naturaleza.  Así que, un buen musulmán busca someterse a Dios, el Único.  Bueno, los creyentes normales, ya sea musulmanes o los seguidores de las otras religiones formales, el Judaísmo, el Cristianismo y Catolicismo, escuchan las palabras y las aceptan, pero, realmente ¿qué significan?  ¿Qué es someterse a Dios?  ¿Cómo podemos saber lo que quiere Dios?
Para ellos, los seguidores serios de las religiones formales, el único recurso que queda es el de tratar de seguir las reglas y enseñazas de los escritos sagrados y lo que dicen los líderes religiosos.  No es nada fácil.  Hace más de dos mil años Cristo predicó contra los Fariseos, los sacerdotes, los eruditos de la religión, que han complicado y mal interpretado las palabras de la Torah tanto que la gente andaban por males caminos.  Mucho menos la gente de hoy en día, enfrentados a un mundo mucho más complicado y las tentaciones del materialismo, puede entender y seguir la esencia de las enseñazas de Dios como son expuestas en los sagrados escritos.
Afortunadamente Jesús, como Moisés y Muhammad (la paz sea con todos ellos), entrenaron maestros para continuar el trabajo de enseñar la verdadera esencia de la religión.  Les comunicaron, psíquicamente, a través de la iniciación, el poder de ayudar a la gente y las técnicas para la tarea principal, la tarea que todos debemos cumplir para llegar a la meta.  Algunos no estamos satisfechos con leer lo que supuestamente es la Realidad de la vida y mundo, tenemos que saber hasta el fondo de nuestro ser, saber no sólo creer.  Hemos leído que la Verdad yace dentro de nosotros y queremos verla – con eso nos referimos, conocer a Dios.  Esa es la meta.  Llegar a la meta requiere quitar de encima todo lo que la oculta, toda la falsedad, la fantasía, la ilusión, el acondicionamiento externo que nos ha engañado a creer en una realidad estrecha y material.
Somos, los seres humanos, criaturas de hábitos.  Un hábito es una acción habitual que nos hacemos automáticamente.  Cuanto más hacemos de forma automática, más dormidos e inconscientes estamos.  Cuanto más controlados por el nafs/ego, más automáticas y reaccionarias son nuestras acciones y conducta.  Esta conducta reaccionaria y automática es la base de la personalidad falsa y la nube que obscurece el corazón, nuestro ser real y la puerta a la guía divina y la visión ampliada.
Viajar es una cosa sufí.  Es decir, es un método sufí para romper hábitos y perspectivas habituales.  Aún mejor es mudarse a lugares lejanos y extraños.  Cambiarse de casa, de ciudad, de país, de una forma consciente, con propósito e intensión, es una manera de surtir un ‘shock’ al sistema, nuestro sistema corporal, mental y emocional.  Tenemos que romper hábitos, ver las cosas de otra forma y ajustarnos a situaciones nuevas.  Creemos que sabemos todo.  Creemos que nuestra manera de hacer las cosas es la única o la mejor.  No es verdad.  La gente es muy muy diferente y hacen las cosas muy diferentes en un país que en otro.  No tienen ninguna importancia esas trivialidades y superficialidades pero pueden enseñarte mucho acerca de ti mismo – siempre y cuando te mantengas despierto, abierto y tengas la intensión de aprender. 
Algunos maestros chamanes usan drogas para desorientar sus estudiantes para que vean todo de nuevo, desde otra perspectiva.  No son necesarias las drogas pero el concepto es indispensable para alguien que quiere ver la verdad.  Hay que destruir (o borrar, como dijo don Juan) nuestra máscara y ver la realidad de quienes somos.  Por cada hábito o reacción habitual que borramos, damos un paso más cerca al corazón y conocimiento cósmico.  Cada momento desconectado del pasado y libre de miedo del futuro es un momento despierto con posibilidades de llevarte a otro nivel de consciencia.

  La Tariqa Sufí Islámica Qadiri-Rifai Ansariyya
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